
Este método fue desarrollado por la empresa Du Pont de Nemours hace un buen número de años y trata de explicar la obtención de la rentabilidad de una inversión en función de dos factores:
1.- Rotación de los activos.
2.- Porcentaje de beneficio global o margen sobre ventas.
El primer puede ser el número de veces que las ventas cubren al activo neto y en el segundo el porcentaje de beneficio global (beneficio después de impuestos + gastos financieros netos) sobre ventas. Los conceptos de inversión y rendimiento pueden variar de unos autores a otros en función de las partidas contables que incluyan. Alguna versión incluye un tercer factor: apalancamiento financiero, principalmente cuando se quiere determinar la rentabilidad de los fondos propios. En resumen, la ecuación que se aplica aquí es la siguiente:
- % Rentabilidad= Rotación activos X % de Beneficio sobre ventas
- % Rentabilidad= Ventas / Activos X (100 x Beneficio Global / Ventas )
Muchos analistas consideran que estos dos parámetros (rotación de activos y margen sobre ventas) son muy representativos en la gestión y control de una empresa o negocio. La variación de la rentabilidad de los activos puede obtenerse variando el margen de beneficio global o variando la rotación de activos, o mediante la combinación de ambos. La actuación ha de realizarse sobre las variables que hay detrás de cada parámetro.
El sistema suele presentarse en un gráfico, en el cual se descompone, en secuencia, la rentabilidad de la empresa en los dos ratios comentados, desglosando las variables contables que contribuyen a los mismos. La plantilla Excel siguiente realiza este gráfico a partir de unos datos básicos del balance y cuenta de resultados.
Su aplicación aporta un conocimiento y explicación de cómo obtienen la rentabilidad las empresas, que puede compararse con otras del mismo sector o con la misma en distintos periodos. Resulta interesante ver cómo determinadas actividades obtienen la rentabilidad vía rotaciones frente a otras que basan su estrategia en elevados márgenes. Por ejemplo, las empresas industriales, con gran volumen de activos, la rotación del activo es baja y, por tanto, la rentabilidad ha de obtenerse con márgenes elevados, frente al comercio de alimentación y las empresas de servicios con rotación de activos alta y, por tanto, márgenes o beneficios sobre ventas más reducidos.